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Diferentes
realidades, ¿diferentes universos?
¿Cómo
funciona el mundo? ¿Existe alguna metáfora que de significado a esta
pregunta?. La vieja metáfora de la física clásica era “el mundo es como un
reloj gigantesco”. Los físicos modernos hoy en día no poseen una sino varias
imágenes tentativas que les permiten dar una explicación con sentido a los fenómenos
que ocurren en el mundo de la física cuántica. Hoy sabemos que nuestro mundo
no es determinístico como el funcionamiento del reloj donde causa-efecto se
suceden en ese orden. Las diferentes realidades que aquí se mencionaran son
diferentes modelos del mundo consistentes con la
teoría cuántica. Vale aquí algunas aclaraciones acerca del significado
de lo que es un modelo. Los físicos al estudiar el mundo cuántico en
particular, no pueden hacer replicas de cartón o madera de aquellas cosas que
están estudiando tales como un fotón, por lo tanto sus modelos son una
combinación de ecuaciones matemáticas y discernimientos físicos, los que les
permiten tener cierta imagen de lo que pasa en ese mundo cuántico. Algunos de
esos modelos son representaciones muy precisas de los fenómenos en cuestión,
descriptos en términos de ecuaciones que pueden ser procesadas en una
computadora para simular como un sistema o una entidad cuántica responderá a
un determinado estímulo. Otros son mucho más vagos, menos precisos, en el
sentido que solo intentan ayudar a la limitada imaginación humana a describir
lo que está sucediendo. Una de los puntos
más importantes que se debe apreciar acerca de los modelos, es que
ninguno de ellos es “la verdad”. Por eso, a pesar de que un determinado
modelo sea muy preciso en describir y explicar lo que está ocurriendo en un
contexto; otro modelo, completamente diferente al anterior, puede ser igualmente
preciso en describir el comportamiento de la misma entidad o sistema cuántico
bajo diferentes circunstancias, es decir en otro contexto. ¿Cuál de los dos
representa a la realidad? ¿Cuál es la verdad? Ambos modelos son igualmente válidos.
Un
ejemplo clásico de esta situación es la dualidad de la luz onda-partícula. A
veces la luz debe describirse como una onda porque así es como se comporta, y
en otras ocasiones como una partícula. No significa esto que la luz es
realmente una onda o una partícula, sino que es algo para lo cual no hay una
analogía en el mundo cotidiano de nuestros sentidos; es algo que bajo ciertas
circunstancias parece comportarse
como una onda, y bajo ciertas otras circunstancias, parece comportarse como una partícula.
Otro
ejemplo ocurre con el modelo del átomo. Históricamente la idea de átomo se
desarrolló pensando primero a los mismos como pequeñas esferas indivisibles,
luego se avanzó en la idea de un átomo compuesto por diferentes partículas.
Usando el modelo de los átomos como “bolas de billar”, se pudieron hacer
descripciones matemáticas muy precisas acerca del comportamiento de los gases,
por ejemplo la relación entre presión y temperatura en un recipiente lleno de
gas. Mas tarde cuando se desarrolló el modelo de átomo de Bohr con electrones
considerados como pequeñas “ bolitas de billar” en órbita alrededor de un
núcleo que es como una “bola de billar” más grande, este sirvió muy bien
para poder explicar el origen de las líneas espectrales que producen los
elementos. Mas adelante en el tiempo, la naturaleza de los enlaces o uniones químicas
necesarios para formar diferentes compuestos, se pudo explicar utilizando el
modelo de los electrones como “nubes” (distribución de probabilidades)
alrededor del núcleo. A pesar de que hay una línea histórica en el desarrollo
de los modelos, esto no significa que los últimos son correctos y los otros no.
Los físicos aún hoy en día, utilizan el modelo de las “bolas de billar”
para calcular la presión de los gases, y los químicos utilizan el modelo de
Bohr para estudiar el espectro producido por diferentes elementos. Cada modelo
es correcto en su propia área de aplicación, a pesar de que los diferentes
modelos parecen ser incompatibles entre ellos.
Por
eso la mejor manera de pensar a los diferentes modelos, que se presentan en la física
(¿y en la vida cotidiana?), es considerarlos como diferentes herramientas para
diferentes trabajos a realizar. Cuando utilizamos herramientas equivocadas, es
imposible realizar el trabajo; de la misma forma si pretendemos explicar ciertos
fenómenos con el modelo inapropiado, poco será lo que podamos explicar o bien
las conclusiones serán erróneas.
Esta
explicación es muy válida en términos de la física cuántica, porque en
realidad todas las diferentes interpretaciones que dan lugar a diferentes
realidades cuánticas, son modelos. Ninguno de ellos representa la verdad última
acerca del mundo cuántico, y muy probablemente
no hay manera de que el cerebro humano pueda alguna vez aprehender /comprender
las verdades últimas del mundo cuántico. Todas las interpretaciones son
simples ayudas para percibir lo que pasa realmente. Nadie sabe lo que el mundo
cuántico realmente es, todo lo que podemos saber es como es.
Pero
¿qué quiero significar con todo esto? Como comentaba un autor, si vemos una
película con huevos que están a punto de ser abiertos por el nuevo ser a
nacer, nuestra imagen de la realidad nos hace esperar pollitos, si por el
contrario surgen viboritas o cocodrilitos, experimentaremos la idea de que la
realidad no es lo que imaginábamos de acuerdo a nuestras experiencias pasadas.
Esto es lo que les ocurrió a los físicos cuando se encontraron con los fenómenos
cuánticos. Este mundo en el cual vivimos no es lo que parece ser exteriormente.
Ahora bien ¿cómo lo explicamos?.
Ya
Kant creía que la apariencia del mundo estaba fuertemente condicionada por los
sentidos humanos y por el aparato intelectual. Otros seres diferentes a nosotros
los humanos, experimentarían el mismo mundo en una forma radicalmente
diferente. Los hechos que llamamos científicos son tanto producto de la
naturaleza humana del observador, como de la realidad intrínseca del hecho o
fenómeno. Vemos al mundo a través de unos
anteojos humanos. El hombre está destinado, según Kant, a conocer ya
sea directamente o a través de la creación de conceptos, solo las apariencias
del mundo, y de ellas solo aquella parte que tiene origen humano. Kant es un
ejemplo del pesimismo en la investigación de la realidad.
La
teoría cuántica ha sido universalmente exitosa en describir fenómenos a todo
nivel accesibles mediante experimentos,
la teoría cuántica funciona como un libro de cocina perfecto para
cualquier cosa que queramos realizar dentro del mundo físico, sin embargo
acompañando a esta precisión, existe un total desacuerdo acerca de lo que
significa y de que clase
de realidad está sustentando. Existen varias “realidades” cuánticas
que diferentes físicos defienden como “La realidad real o verdadera” que
sustenta la apariencia externa. Algunas de estas “realidades” son además
contradictorias entre sí, pero todas producen los mismos resultados ante los
mismos experimentos. Veamos cuales son y que dice cada una de ellas; son las
visiones de
algunos físicos de renombre que se expresan en la forma de ocho realidades
distintas, las cuales representan ocho aproximaciones importantes a lo que
realmente ocurre detrás de la escena, ocho modelos diferentes:
Realidad
Cuántica # 1:
La interpretación de Copenhague parte 1. Representada por Niels Bohr, que dice:
En
el mundo físico, no existe una realidad profunda
Bohr
no niega la evidencia de nuestros sentidos, el mundo que nos rodea es real, pero
flota en un mundo mas profundo que no es real. Algunos físicos que se oponían
a esta interpretación por ejemplo Einstein, decían que seguramente Bohr quería
significar no extender las especulaciones por fuera del rango de los
experimentos que se realizan, sino que existirían ciertas realidades escondidas
y no conocidas por el momento con la tecnología existente. Pero Bohr no
aceptaba esta interpretación, sino que insistía diciendo: “ no hay un mundo cuántico, solo existe una descripción cuántica
abstracta”. Heinserberg, el Cristóbal Colón de la teoría cuántica
escribió:
la
esperanza de que nuevos experimentos nos guiarán hacia hechos objetivos
en el tiempo y el espacio tiene tanto fundamento como esperar descubrir el final
del mundo conocido en las zonas inexploradas de la Antártida.
Para
dar una metáfora de la postura de esta realidad 1, muchos utilizaron las
siguientes preguntas ¿La luna existe si no la observamos? O mejor, si una rama
de un árbol cae en el bosque ¿hace ruido si nadie esta escuchando?. Es decir
¿existen realidades físicas objetivas o estas dependen de la existencia de un
observador externo?. Los defensores de esta
realidad cuántica # 1 responden que no, no existen realidades objetivas
en el mundo cuántico.
Realidad
Cuántica # 2:
La interpretación de Copenhague, parte 2.
La
realidad es creada por el acto de observar
Algo
así como decir
las cosas existen solo cuando son observadas (recordemos las metáforas
de la luna y la rama que cae en el bosque)
Es
así que la interpretación de la escuela de Copenhague consiste en dos partes:
1.
No existe la realidad en ausencia de observación.
2.
La observación crea la realidad.
Pero
surge la pregunta entonces de ¿qué es una observación? O ¿cuáles son las
características que una observación debe tener para poder crear la realidad?.
La respuesta a estas surge con la máxima del físico John Wheeler, que separa
lo real de lo no real diciendo: Ningún fenómeno es un fenómeno real hasta que
el mismo es observado. Esta creencia de que la realidad es creada por el
observador si bien puede ser común en el campo de la filosofía, no lo es en el
campo de la física, por lo menos no lo era hasta la aparición de la física cuántica.
Realidad
Cuántica # 3: Que dice
La
realidad es un todo indivisible
El
mundo físico, a pesar de mostrarse como un conjunto de partes con límites
entre dichas partes constitutivas, es un todo inseparable e indivisible, todo
afecta a todo. Es así que si bien el observador puede crear la realidad, el
observador es parte del todo y no algo separado. No se puede mantener según
dicen los partidarios de este concepto de realidad, una separación en el mundo
entre una realidad objetiva y nosotros observadores conscientes; objetos y
sujetos se han convertido en inseparables unos de otros. Esta no separabilidad
del mundo cuántico no tiene nada que ver con la idea sistémica de los clásicos
donde todo estaba interconectado. Por ejemplo a través de las teorías de los
campos; aunque dichas interconexiones decaían y finalmente desaparecían con la
distancia entre las partes. Las conexiones distantes eran irrelevantes, ¿cuánto
afecta el campo gravitatorio de la tierra si estoy en la luna? ¿y si estoy
fuera de la galaxia?
Esta
realidad de un todo indivisible es diferente, de manera tal que no estará
relacionada ni espacial ni temporalmente. Es como si armáramos un cubo de
resortes, donde no importa donde toquemos, repercute en toda la estructura así
armada instantánea o cuasi instantáneamente.
Esta
idea de realidad está en línea con una visión holística propia de los
orientales.
Realidad
Cuántica # 4: Muchos mundos, muchos universos que coexisten.
La
realidad consiste en una gran cantidad de universos paralelos.
Para
cualquier situación en la cual existen diferentes resultados posibles (por
ejemplo lanzar una moneda al aire), algunos físicos defensores de esta idea
dicen que todos los resultados ocurren pero en diferentes universos, cada
universo es igual al anterior salvo en lo que respecta al resultado de la
situación analizada en cuestión.(¿raro no?)
Realidad
Cuántica # 5:
La lógica diferente.
El
mundo obedece a una clase de razonamiento diferente al que estamos acostumbrados
los seres humanos y que definimos como lógico.
La
lógica es el esqueleto de nuestro cuerpo de conocimientos. Desde hace mas de
dos mil años la lógica
está basada en el molde de los silogismos de Aristóteles.
Si
cambiamos las reglas de dicha lógica podremos entonces ver la nueva física o
los hechos que esta describe como lógicos dentro de esta nueva lógica. Es difícil
de entender pero, pensemos en algo similar que ya ocurrió con la geometría.
Durante dos mil años la geometría que existía era la euclidiana, la ciencia
de los puntos y las líneas. Hubo algunos matemáticos locos como Nicolai
Lobachevski, Gauss y Riemann que crearon una nueva geometría, esta fue
considerada como un juego de altas matemáticas, pero fuera de la realidad (de
nuevo observemos el concepto realidad). La geometría verdadera era
la euclidiana que, después de todo no es mas que el sentido común aplicado a
las figuras geométricas. Sin embargo en 1916, Einstein propuso una nueva teoría
de la gravedad que demolió el monopolio euclidiano. Einstein declaró que la
gravedad no es una fuerza sino una curvatura en el espacio-tiempo, un objeto
entonces cuando cae no lo hace por ser atraído por una fuerza (la gravedad),
sino que se mueve por una
línea recta según los estándares de estas nuevas geometrías. Esta
apreciación de Einstein pudo ser comprobada por vía experimental al medir la
deflexión de un rayo de luz de una estrella al pasar cerca de la deformación
del espacio-tiempo provocada por el sol. La lección de los partidarios de la
nueva lógica cuántica es la siguiente: la cuestión de la verdadera geometría,
o la verdadera lógica que gobierna al mundo
no está fijada por el sentido común de los seres humanos, sino por las
experiencias reales que se pueden observar y medir. Para determinar las reglas
de la correcta razón, no hay que buscar en el interior de nuestra propia
cabeza, sino en el laboratorio.
Realidad
cuántica # 6: Neorrealismo.
El
mundo esta compuesto por objetos ordinarios, los cuales poseen atributos propios
sea que son observados o no.
Einstein
es el representante por excelencia de esta realidad, sus disputas con Bohr
duraron hasta su muerte. Según escribió:
“Todavía
creo en la posibilidad de un modelo de la realidad; esto es, de una teoría que
represente los fenómenos en sí mismos y no meramente la probabilidad de su
ocurrencia”.
Realidad cuántica # 7:
La
conciencia crea la realidad.
Los
partidarios de este modelo, dicen que solamente algo dotado de conciencia tiene
le privilegio de crear la realidad. El único observador que cuenta es el
observador consciente.
Realidad cuántica # 8: El mundo dúplex de Heisenberg.
El
mundo tiene dos partes, la de los potenciales, lo que está en potencia lo que
puede ser; y la de las realidades de las cosas que pasan.
La
mayoría de los físicos defienden una de las dos primeras realidades cuánticas:
la realidad cuánticas 1 (no hay realidades profundas) y
la 2 (la observación crea la realidad. Lo que ambas tienen en común, es
que solo los fenómenos son reales, pero debajo de esos fenómenos no hay
realidad.
Ahora
bien si la observación crea la realidad, ¿en qué se basa dicha observación
para crear la realidad? ¿Desde donde la crea?. Dado que la teoría cuántica
describe la
realidad que sé mide/observa con una exactitud perfecta, debe contener (la teoría
cuántica) algunas claves desde donde surgen o en que se basan los fenómenos
observados. Tal vez usando la imaginación podemos intuir el basamento en el
cual se sustenta
nuestro mundo familiar, el que vemos todos los días.
De
acuerdo a Heisenberg no existía una realidad profunda, el mundo no medido es
semirreal y solo alcanza realidad total durante el acto de observación:
En
los experimentos acerca de eventos atómicos debemos tratar con cosas y hechos
concretos, con fenómenos que son tan reales como cualquier fenómeno en la vida
diaria. Pero los átomos y las partículas elementales no son reales, estas
forman un mundo de posibilidades, de cosas en potencia, mas que uno de cosas o
hechos... La onda de probabilidades significa una tendencia por algo. Es la
versión cuantitativa del viejo concepto Aristotélico de potencia. Introduce
algo en el medio entre la idea de un evento y la realización de dicho evento,
una clase extraña de realidad física justo en el medio entre la posibilidad y
la realidad.
El
mundo de todos los días en el cual vivimos, tiene un aspecto bien concreto del
cual carece el mundo cuántico, solo ocurren eventos uno por vez. Por el
contrario el
mundo cuántico no es un mundo de eventos reales sino un mundo lleno de
tendencias de acción que no se concretan, que no ocurren; estas tendencias están
constantemente en “movimiento” de las posibilidades. Los dos mundos, el dúplex,
que menciona Heisenberg, se une a través de un puente que denominamos medición.
Durante este acto “mágico”, una de las posibilidades entre todas las
existentes, es la que se concreta y así aparece en el mundo de las acuerdo a
exactas leyes de movimiento. Nada ocurre sino que todo permanece en el ámbito
de realidades como un evento concreto. Todo lo que ocurre entonces en nuestro
mundo de realidades, surge de las posibilidades preexistentes en el mundo cuántico
de las potencias. El mundo no observado consiste en un racimo de posibilidades
cada una con su valor probabilístico de ocurrencia.
Una
característica asombrosa de estas 8 realidades cuánticas, es que para
cualquier tipo de experimento que se pueda concebir, cada una de estas predice
exactamente los mismos resultados observables. En la actualidad cada una de
estas realidades cuánticas puede ser considerada como la que explica con
certeza como es el mundo realmente.
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Última
modificación: 12 de octubre de 2001)
--- La física cuántica casi sin
ecuaciones ---
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