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Un
recorrido histórico a vuelo de pájaro.
Entonces
el mundo cuántico es el mundo de las partes más pequeñas que constituyen la
materia, el micromundo, el mundo de las partículas subatómicas. La primer partícula
subatómica que fue el electrón, recién fue descubierta en el año 1897. Los físicos
de partículas han desarrollado modelos para comprender de qué están hechas
las cosas y cómo las diferentes partes componentes interactúan entre sí. El
modelo estándar de la física de las partículas, basado en las reglas de la
mecánica cuántica, nos dice como el mundo está construido por pequeñísimos
bloques fundamentales de quarks y leptones que se mantienen juntos por el
intercambio de partículas denominadas gluones y bosones. Lamentablemente este
modelo no incluye todo, por ejemplo no incluye el campo gravitatorio. La
estructura de la física teórica en el siglo XX fue construida sobre dos
grandes teorías, la Teoría general de la Relatividad, la cual describe la
gravedad y el universo macro, y la Mecánica Cuántica que describe el
micromundo. La unificación de ambas en una teoría que abarque todo es lo que
los científicos en el siglo XXI están buscando, aún sin conseguirlo. No
obstante esta búsqueda, cualquier teoría física mejorada incluirá la teoría
cuántica, y ninguna de estas teorías podrá tal vez explicar la extrañeza del
mundo cuántico, para los estándares utilizados en la vida diaria y el sentido
común de las personas. La cuántica desafía al sentido común, o mejor dicho
no tiene sentido a pesar de que explica con precisión insólita todos los fenómenos
que ocurren en el mundo de las partículas subatómicas. Uno de los ejemplos clásicos
es el fenómeno de la doble identidad de la luz, y de todas las partículas
conocidas. Doble identidad dada por la identidad onda y la identidad partícula.
J.J. Thompson abrió el micromundo a la investigación cuando descubrió el
electrón como partícula. Tres décadas mas tarde, su hijo George Thompson probó
que los electrones eran ondas. Ambos estaban en lo cierto y ambos ganaron el
premio Nobel por sus investigaciones. Un electrón entonces es una partícula y
también es una onda, o mejor dicho, no es ni una cosa ni la otra sino que es
una entidad cuántica que responde a determinados experimentos comportándose
como una onda y a otros experimentos de otras características comportándose
como una partícula. Lo mismo pasa con la luz, que se puede comportar como un
haz de partículas denominadas fotones o como un conjunto de ondas de diferentes
longitudes de onda, según sean las circunstancias. Por cierto la luz es ambas
cosas, a pesar de que no se manifiesta claramente así en nuestra vida diaria,
razón por la cual no consideramos las consecuencias de esta doble identidad
como algo claro para nuestro sentido común.
Todo
esto está también relacionado con el fenómeno de la incertidumbre cuántica;
la cual significa que una entidad cuántica por ejemplo un electrón en
movimiento no tiene un conjunto de propiedades bien determinadas o definidas
tales como las que podríamos encontrar que tiene una bola de billar al rodar
por la felpa de una mesa donde la misma claramente tiene una velocidad y una
posición determinada en cada instante. La entidad cuántica, en nuestro caso el
electrón en movimiento u órbita alrededor de un núcleo, o moviéndose a través
de un hilo conductor de corriente eléctrica, no puede saber en forma precisa a
donde está ni a donde se dirige. Esto que aquí se menciona, puede parecer un
fenómeno totalmente irrelevante, algo sin importancia para nuestra vida de
todos los días (a quien le puede importar, lo que hace un electrón!!). Pero en
realidad es esta incertidumbre cuántica, la que permite que un núcleo de una
molécula de hidrógeno se una a otro en un proceso denominado fusión nuclear,
que es la fuente básica de la energía solar. Esto significa ni más ni menos
que si este concepto de incertidumbre cuántica no existiera, el sol no sería
lo que es, y por lo tanto nunca nos preguntaríamos acerca de estas cosas
“triviales” y “sin sentido” porque sencillamente no existiríamos.
La
física cuántica no es un ejercicio académico e intelectual sin sentido para
la vida. Es necesario saber esta rama de la física para construir una planta
nuclear como también una bomba nuclear, para diseñar mecanismos láser, los
cuales permiten desde escuchar música
en un CD hasta leer información almacenada en el disco rígido de una PC o
mecanismos similares al láser utilizados para amplificar señales satelitales
que alimentan lo que vemos en TV.
La
física cuántica es importante en el diseño y la operación de todo aquello
que contiene semiconductores – chips para PC, TV, equipos de audio, máquinas
de lavar, autos, TE celulares -. Los semiconductores son materiales que tienen
propiedades intermedias entre los aislantes (aquellos en que los electrones de
los átomos del elemento que compone el material aislante, están firmemente
ligados al núcleo de dichos átomos) y los materiales conductores (en los
cuales los electrones están libres de ataduras y se mueven libremente a través
del material conductor). En un semiconductor, algunos electrones están apenas
ligados a sus núcleos y pueden saltar hacia otros núcleos y así moverse de
una manera específica siguiendo ciertas reglas cuánticas conocidas como estadística
de Fermi-Dirac.
Los
electrones que se encuentran en la parte más externa de los átomos de los
elementos, son los que forman las interfaces entre los diferentes átomos y moléculas
que así forman todos los compuestos químicos conocidos. La conducta de los
electrones en los átomos y moléculas, solo puede ser explicada a través de la
física cuántica, es decir toda la química es explicada a través de la física
cuántica. La vida misma está
basada en interacciones químicas complejas, siendo la más notable de todas el
arquetipo de la molécula de la vida, el ADN. Esta molécula tiene la habilidad
de desdoblarse y producir una copia similar de sí misma. Ciertas ligaduras que
mantienen unidas a estas moléculas de ADN
y que permiten este proceso de desdoblamiento, son una clase de ligadura
o unión química denominada unión hidrógeno, en la cual el núcleo de un átomo
de hidrógeno es compartido entre dos átomos o entre dos moléculas formando la
ligazón entre ellas. La manera fundamental en que los procesos de la vida
operan solo se puede explicar a través de procesos cuánticos que operan en
estos sistemas de unión hidrógeno. En genética, para poder separar genes, a
los efectos de agregarles nueva información genética e integrarlos a su estado
original, es necesario entender cómo y porqué los átomos se unen entre ellos
y en una cierta secuencia pero no en otras posibles, porqué ciertas uniones son
mas poderosas que otras, y porqué ciertas uniones mantienen a los átomos y a
las moléculas separados a ciertas distancias fijas. Se puede conocer todo esto
por prueba y error, sin entender las leyes de la física cuántica que gobiernan
estos procesos, pero llevaría un tiempo cuasi- infinito antes de arribar a
conclusiones válidas (en efecto la evolución opera dentro de esta forma de
prueba y error).
Cuando
hablamos aquí en estos ejemplos de entender o describir los fenómenos, no nos
referimos a una descripción en términos generales en una forma cualitativa.
Por el contrario, la física cuántica permite realizar cálculos con una
precisión asombrosa. El triunfo más grande de la física cuántica teórica,
es la teoría que describe la interacción entre la luz (cualquier radiación
electromagnética) y la materia (materia representada por los electrones, que
son uno de los componentes básicos de la misma). Esta teoría se llama
Electrodinámica Cuántica (QED) y fue desarrollada por el físico Richard
Feynman. La misma explica cualquier tipo de interacción que pueda ocurrir entre
ondas electromagnéticas y electrones de la materia con una precisión de cuatro
partes en 100.000 millones. Es la teoría científica más precisa jamás
desarrollada, juzgando la misma por un criterio acerca de cuan certeramente la
teoría permite predecir los resultados experimentales. Para darnos una idea de
qué estamos hablando, es tan precisa como
si calculáramos la distancia entre Nueva York y Los Ángeles con un
error máximo igual al diámetro de un pelo.
Utilizando
el mismo esquema de razonamiento de esta teoría tan exitosa, se construyó otra
similar, intentando explicar lo que ocurre dentro de los protones y neutrones-
partículas que son los componentes fundamentales en el núcleo de cualquier átomo-
esta nueva teoría fue denominada Cromodinámica Cuántica (QCD).
Actualmente ambas teorías son las componentes de un modelo estándar que
permite explicar la composición básica de la materia, es decir de todo lo que
existe.
J.J.Thompson
nunca hubiera imaginado el camino que seguiría la ciencia luego de su
descubrimiento del electrón, aunque en realidad los primeros pasos hacia el
desarrollo de la física cuántica no se dieron a partir de las investigaciones
sobre el electrón, sino sobre el otro componente de la interacción fundamental
desarrollada en la QED: la luz en su acepción corpuscular: los fotones.
Al
final del siglo XIX, nadie pensaba que la luz podía comportarse como partículas
denominadas fotones, las observaciones de muchos fenómenos mostraban que la luz
se comportaba como una onda, las ecuaciones del electromagnetismo descubiertas
por James Clerk Maxwell describían a la luz como una onda. Pero fue Max Planck
quien descubrió que ciertas características de la forma en que la luz es
emitida y absorbida por un cuerpo, solo se podrían explicar si la radiación
producida por el cuerpo emisor ocurriera en paquetes de cierto tamaño fijo, a
los que el denominó cuantos de luz.
Su
teoría en un primer momento fue considerada como un artificio matemático, pero
que en realidad la luz era una onda, ni siquiera Planck consideraba que la misma
tuviera algún significado real, era algo así como cerrar los números. El
primero en tener en cuenta esta idea de la luz como partícula fue Einstein
aunque aún era muy joven y no tenido en cuenta por la comunidad científica. El
utilizó este concepto para explicar un fenómeno conocido como Efecto Fotoeléctrico,
en un paper escrito en 1905. Pasaron muchos años, incluso con científicos
intentando demostrar que este concepto era erróneo (Robert Millikan), para que
finalmente fuera aceptado como válido y así Einstein recibió por su trabajo
el premio Nobel en 1921.
Durante
la misma época otros científicos liderados por Niels Bohr, aplicaban los
conceptos de la física cuántica para entender y desarrollar nuevos modelos de
la estructura de los átomos. El modelo así desarrollado permitió explicar
ciertos fenómenos que hasta ese momento parecían mágicos, tales como la forma
en que los átomos de diferentes elementos producían líneas claras y oscuras
en longitudes de onda precisamente definidas según fuera cada elemento
utilizado, en los experimentos de espectros de refracción de la luz emitida por
estos elementos. Tal vez aquí valga alguna aclaración acerca de este concepto
de espectros. Cada elemento químico, por ejemplo el hidrógeno, o el níquel, o
la plata, o el carbono, o el cloro, para mencionar algunos y saber que queremos
decir al pronunciar la palabra elemento químico; está asociado a un único
espectro óptico, el cual se obtiene de la luz emitida cuando dicho elemento es
calentado hasta su incandescencia. No solamente los átomos poseen espectros
característicos, sino que las moléculas formadas por diferentes átomos también
lo tienen, y también lo tienen los núcleos de los átomos. Este espectro
significa que estos objetos (núcleos, átomos, moléculas) cuando reciben energía
de alguna forma (calentamiento) emiten (también absorben) radiación
electromagnética a ciertas frecuencias definidas que van desde la región de
las frecuencias de radio para las moléculas, hasta la región de los rayos X de
longitud de onda muy corta o los rayos g
para los núcleos. Con estas radiaciones se pueden hacer experimentos de
refracción cuyo resultado es lo que se denomina un espectro electromagnético,
aquellas bandas o líneas de claridad y oscuridad que mencionábamos. Los
espectros ópticos, es decir los que están dentro del rango correspondiente a
la radiación visible (la luz) fueron descubiertos en el siglo XIX aunque no tenían
una explicación científica, al menos dentro de lo que la física clásica
permitía.
Para
clarificar aun mas este fenómeno, se debe tener en cuenta que en el estudio
denominado espectroscopia, existen tres experimentos diferentes:
ü
Sólido incandescente;
que consiste en calentar un sólido hasta que produce una luz blanca (la bombita
de luz), esta luz contiene todas las frecuencias del espectro visible. Cuando a
dicho haz de luz se lo hace pasar por una ranura y luego incidir sobre la parte
angosta de un prisma, pueden observarse en una pantalla, al otro lado del
prisma, el llamado espectro continuo de colores (el arco iris).
ü
Gas monoatómico (un
elemento) caliente; si utilizamos el mismo dispositivo de la ranura y el prisma,
pero el haz de luz proviene ahora desde una cámara con un gas a una temperatura
tal que emite luz, el espectro que veremos en la pantalla deja de ser continuo.
Ahora se verán líneas brillantes con la forma de la ranura sobre la pantalla y
cada línea con el color correspondiente al espectro continuo que mencionamos en
el caso anterior. Diferentes tipos de gases producen diferentes espectros de líneas.
Las propiedades integradoras del ojo humano impiden que veamos las líneas, es
así que se percibe los colores fundidos como una sola cosa, por ejemplo vemos
rojiza la luz del gas peón incandescente, amarilla la luz del sodio gasificado.
A estos espectros de líneas producidos por el calentamiento de gases, de los
denomina espectros de emisión.
ü
Gas monoatómico frío (
a temperatura ambiente): combinamos los dos experimentos anteriores. Calentamos
el sólido hasta su incandescencia, se hace pasar la luz que este emite por una
cámara donde se encuentra alojado un gas frío, el haz de luz que sigue su
camino luego de pasar por el gas frío, se
hace pasar por la ranura y el prisma ¿Qué resulta? En la pantalla ahora
veremos un espectro de líneas oscuras, ubicadas en las mismas posiciones que
estaban las líneas brillantes en el caso anterior. Esto indica que el gas frío
esta absorbiendo energía en la misma frecuencia que emite cuando esta caliente.
A este espectro se lo denomina de absorción
Actualmente
la explicación a estos fenómenos, está dada por la física cuántica
estableciendo que los espectros se interpretan en términos
de niveles de energía de los átomos, moléculas y núcleos. El estudio
de los espectros nos lleva a conocer que, asociado con cada sistema compuesto (núcleos
= protones + neutrones; átomos = núcleos + electrones; moléculas = átomo +
átomo), existe un conjunto de niveles energéticos o estados estacionarios que
son una característica del sistema al que nos referimos. Estos niveles se
manifiestan de manera muy directa e invariable en los espectros que observamos
¿Qué quiere decir esto? : hasta tanto no se conocía la existencia del electrón,
esto era un total misterio. Con la llegada del electrón y el ingenio de Bohr se
comenzó a tejer una teoría acerca del modelo atómico que tenia cierta
congruencia con los fenómenos observados a partir de la espectroscopia. así se
plantearon algunos principios:
a)
Los electrones que forman parte de un átomo pueden existir solamente en ciertos
estados estacionarios de movimiento interno, estos estados forman un conjunto
discreto (no continuo), y cada estado viene caracterizado por un determinado
valor de la energía total. Son como los peldaños en una escalera.
b)
Cuando un átomo emite o absorbe energía, este fenómeno se manifiesta por la
radiación o absorción de lo que
llamamos un fotón u onda electromagnética. Lo que está ocurriendo es que los
electrones del átomo saltan de un estado estacionario a otro, pasan de un escalón
a otro. Si este salto es desde un nivel superior de energía a un nivel
inferior, la diferencia de energía, es decir lo que sobra se debe emitir. Esto
es lo que ocurre, se emite una partícula de energía llamada fotón que es
igual a la diferencia de energía entre los dos niveles. Este fotón, estará
dentro del espectro de radiación electromagnética según sea su frecuencia. La
relación entre energía y frecuencia está dada por la ecuación de Planck E =
h.n,
donde h es una constante universal (la constante de Planck que ya mencionamos) y
n
es la frecuencia del fotón. Según es el valor de n,
la radiación será visible o no.
La
realidad es que los estados de energía superiores no son totalmente
estacionarios ya que de estos los electrones caerían espontáneamente hacia los
de menor energía permitida, emitiendo así fotones. Para llegar a estos estados
superiores se debe entregar energía
al sistema (átomo, núcleo o molécula) mediante algún mecanismo por ejemplo
el calentamiento, descarga eléctrica, que luego perderá en la emisión tal
como se describió antes.
Cada
raya espectral que vemos corresponderá entonces a una frecuencia determinada
que estará relacionada con los estados de energía permitidos según la ecuación
de Planck:
E(1)-
E(0) = h.n,
donde E(1) y E(0) son estados de energía, y h = 6,63x10-34
joules.seg. La idea extraña detrás de esta explicación desarrollada por Bohr,
es que al producirse el salto entre un nivel de energía y otro – entre los
escalones de la escalera – los electrones no ocupan ningún nivel intermedio,
esto es lo que se denominó un salto cuántico, es decir un electrón primero
está en un cierto lugar y luego desaparece y aparece en forma instantánea en
otro.
Si
bien Bohr consideraba en su desarrollo a los electrones como partículas y a la
luz como onda, ya se había aceptado el concepto de Einstein acerca de la
existencia de dos teorías de la luz (ondas y partículas) las cuales no estaban
conectadas en una forma lógica. Aparece entonces otro científico de renombre:
Louis de Broglie, quien sugirió para los electrones un tratamiento similar, es
decir estos no son solo partículas sino también ondas y que en realidad lo que
viaja está en órbita alrededor del núcleo de un átomo no es una partícula
sino una onda estacionaria, como la
de la cuerda de un violín que está fija en sus dos extremos. Esta idea si bien
rara, permitía explicar mejor el denominado salto cuántico de los electrones
cuando transitaban desde un nivel de energía a otro. Ahora el mismo se podía
explicar en términos de vibración de la onda, al cambiar de una armónica a
otra. Posteriormente otro científico de renombre Erwin Schrödinger, desarrolló
una descripción matemática completa de la conducta de los electrones en los átomos,
basado en la idea de onda. Otras descripciones matemáticas explicando las
conductas de los electrones fueron apareciendo de la mano de Heisenberg, Paul
Dirac todas ellas equivalentes pero con visiones diferentes acerca del
significado de un mismo mundo cuántico, así fueron emergiendo las diferentes
realidades cuánticas. No importaba que ecuaciones se utilizaran, todas describían
los mismos fenómenos dando los mismos resultados. De todas maneras, dado que
los científicos estaban mas familiarizados en el trabajo con ecuaciones de
ondas (mecánica ondulatoria), fueron las desarrolladas por Schrödinger basadas
en la función de onda del electrón, las que se transformaron en convencionales
para desarrollar cálculos en lo que se denominó la mecánica cuántica. Ya a
fines de 1920 los físicos contaban con diferentes menús matemáticos para
describir el micromundo, todos estos funcionando perfectamente bien con un alto
grado de precisión en todas las predicciones acerca de experimentos reales que
se realizaban; lo malo era que todos incluían algunos de los conceptos que
resultaban extraños para el sentido común, tales como el salto cuántico, la
dualidad onda-partícula, o el principio de incertidumbre.
Bohr
fue el primero que desarrolló una idea acerca de la realidad del mundo cuántico,
denominada la interpretación de Copenhague. Esta dice que los electrones o
cualquier entidad cuántica no existen en tanto y en cuanto no sean observados,
sino que lo que existe es una nube de probabilidades que mide cual es la
probabilidad de que la entidad se encuentre en un determinado lugar en un
determinado momento. Cuando nos decidimos a observar a dicha entidad cuántica
(el electrón por ejemplo), se produce lo que se denomina un “colapso” de la
función de onda, en el cual la entidad elige al azar una posición donde
ubicarse, esa es la posición que el observador detectará. Una vez que cesa la
observación, de nuevo la entidad se disuelve en una nube probabilidades
descripta por la función de onda que se esparce desde el último sitio en donde
se realizó la observación.
Aquí
es necesario volver sobre el capítulo de las ondas. Max Born otro de los físicos
de la época conecto las ondas cuánticas con los hechos reales en una forma
innovadora. Las ondas cuánticas, es decir aquellas que describen a las
entidades cuánticas como los electrones, siguen las mismas reglas que
cualquiera de las ondas físicas mencionadas, el agua en la pileta, el sonido,
las ondas electromagnéticas. Es decir se pueden sumar, superponer, interferir.
Habíamos dicho que Las ondas se caracterizan por el medio que vibra para
producir las ondas que transmiten la energía; así el agua en el caso de las
ondas acuáticas, el aire para las ondas sonoras, los campos eléctricos y magnéticos
para el caso de las ondas electromagnéticas. En el caso de las ondas cuánticas
que son un tipo de onda especial, las mismas son oscilaciones de probabilidades.
Las ondas cuánticas, a diferencia de las ondas comunes, no trasladan energía,
por eso se las denomina ondas vacías. La amplitud de la onda cuántica elevada
al cuadrado, lo que se conoce como la intensidad en el movimiento ondulatorio,
es una medida de probabilidad. ¿Probabilidad de qué? De que una entidad cuántica,
el electrón por ejemplo, se encuentre en una posición determinada. Recordemos
que para las ondas comunes la amplitud al cuadrado daba una medida de la energía
que transportaba la onda en cuestión.
Llegando
ya al final de esta historia, es importante mencionar que dos monstruos de la
ciencia, Einstein y Bohr mantenían posiciones opuestas; Bohr defendiendo los
fundamentos de la cuántica por medio de explicaciones que no encajaban con el
sentido común, Einstein todo lo contrario diciendo que no podía aceptar la
ruptura implícita en todas las explicaciones de la física cuántica. Para el
todos los fenómenos de la naturaleza, debían estar basados en lo que se
denominaba “realidad local”. ¿cuál es el significado de esta expresión?
Realidad
significa que todas las entidades cuánticas son reales incluso cuando no se las
observa, y no como se argumentaba que estas entidades cuánticas (el electrón)
solo existían como nubes de probabilidades mientras no son observadas, para
concretarse en una partícula concreta al observarlas.
Local
significa que nada puede transmitirse a una velocidad superior a la de la luz,
ni siquiera la información dado que esta viajará en ondas electromagnéticas a
dicha velocidad.
Estos
conceptos que contaban con la aprobación de los científicos defensores del
sentido común, no eran aceptados por los cuánticos (Bohr), quienes mantenían
que en el mundo cuántico no pueden darse ambos, o bien las entidades son reales
y entonces existe transmisión de información a una velocidad superior a la de
la luz, o bien si esto no es posible, entonces las entidades cuánticas no son
reales y solo existen en el momento en que son observadas.
A
pesar de lo extraño de estas ideas, en un experimento llevado a cabo en París
en 1982 por el científico Alain Aspect, utilizando como entidades cuánticas
fotones, se demostró que las predicciones de la física cuántica eran
correctas: el mundo cuántico no puede estar compuesto a la vez de entidades
reales y ser local (la luz como velocidad máxima de transmisión). Esto
significa que el micromundo no funciona conforme a las reglas del sentido común
determinadas por nuestras experiencias cotidianas. Pero como dijo Feynman hace
ya mas de treinta años: “nadie entiende los fenómenos cuánticos; pero no
nos preocupemos por preguntarnos por qué la naturaleza se comporta así, sino
maravillémonos admirando al conocer cómo la naturaleza se comporta”.
(
Última
modificación: 12 de octubre de 2001)
--- La física cuántica casi sin
ecuaciones ---
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