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Física
clásica vs. Física cuántica, sus diferencias
Durante
mas de 200 años desde los días de Newton, hasta el final de del siglo XIX, los
físicos habían construido una visión del mundo increíblemente elaborada y básicamente
mecánica. El universo entero se suponía que trabajaba como un gigantesco
reloj, en cuyo interior se podía conocer y predecir hasta el mas mínimo
detalle de funcionamiento. Por medio de las leyes de la gravedad, del calor, de
la luz y el magnetismo, de los gases, los fluidos y los sólidos; cada aspecto
del mundo material podía ser en principio parte de un vasto mecanismo lógico.
Cada causa física, generaba algún efecto predecible, cada efecto observado podía
ser rastreado a una única y precisa causa. La tarea de los físicos era
justamente rastrear esas articulaciones entre causa y efecto, de manera de poder
hacer que el pasado fuera entendible y el futuro predecible, la acumulación del
conocimiento teórico-experimental se tomaba sin discusión para brindar una
visión coherente del universo
aun con un enfoque mas agudo y preciso. Cada nueva pieza de conocimiento
agregaba otro engranaje al reloj del universo. Esta era la situación a final
del siglo XIX, los físicos clásicos aspiraban a explicar con una claridad cada
vez mas precisa hasta el ultimo confín de este universo mecánico. A pesar de
todo, como ya vimos había algunas nubes oscuras que aun no podían explicarse
desde la visión clásica, y sobre todo cuando se quiso extrapolar los conceptos
clásicos al interior del átomo, allí la debacle fue total.
Dentro de la física clásica, estamos acostumbrados a pensar acerca de
las propiedades físicas de las cosas como algo intrínseco de ellas y con
valores definidos, a los cuales tratamos de medir. Pero en esta nueva rama de la
física, nos encontramos con que es el proceso de medición utilizado el que
dará un valor determinado para una cantidad física. Para ponerlo en una
forma mas clara: en física clásica, convencionalmente pensamos a un
sistema físico como poseedor de ciertas propiedades y así, imaginamos y
llevamos a cabo experimentos que nos proveen información acerca de ese sistema
pre-existente. En física cuántica, solo la conjunción de un sistema con un
mecanismo de medición especifico nos dará un resultado definido, y dado que
diferentes mecanismos de medición producirán resultados que tomados en
conjunto son incompatibles con la pre-existencia de algunos estados definidos,
no podemos definir o establecer ninguna clase de realidad física a menos que
describamos no solamente el sistema físico bajo estudio, sino también y con
igual importancia, el tipo de medición que intentamos realizar. Esto es lo que
vimos cuando decíamos que la luz se comporta como onda y como partícula según
que tipo de medición hagamos. Esta conclusión o diferencia entre la física clásica
y la cuántica, es realmente difícil de aceptar y comprender. Durante siglos
nuestro conocimiento adquirido se fundamentaba en la premisa básica que nos
habla de la existencia de una realidad externa objetiva y definida,
independientemente de cuan poco o mucho conozcamos de ella. Es difícil
encontrar el lenguaje o los conceptos para manejar una idea de realidad que solo
llega a materializarse en algo real (valga la redundancia) cuando es medida, es
decir cuando es observada. La luz es una partícula cuando colocamos detectores
para medir la llegada de partículas, de lo contrario, la luz sufre
interferencias, refracción y difracción como su comportamiento ondulatorio así
lo determina.
Notemos
otra diferencia crucial entre ambas físicas, el principio de incertidumbre, que
solo existe en la cuántica. Este principio que dice que no podemos conocer
simultáneamente
dos variables complementarias como la velocidad y la posición de una
partícula. Para los clásicos si medimos una propiedad intrínseca de una partícula,
una vez realizada dicha medición, sabremos con exactitud
el estado de dicha partícula y podríamos predecir el resultado de
cualquier medición futura. Para los cuánticos, el acto de medición es un
evento donde interactúan el que mide/observador y lo que es medido/observado
para conjuntamente producir un resultado. El proceso de medición no significa
determinar el valor de una propiedad física pre-existente. El principio de
incertidumbre esta íntimamente ligado a la naturaleza probabilística de las
mediciones cuánticas, esto significa que la mecánica cuántica predice acerca
de la probabilidad de obtener tal o cual resultado, pero nunca puede con certeza
decir en un caso individual que es lo que va a ocurrir.
Avancemos
un poco mas en este tema de los comportamientos probabilísticos. Si arrojamos
una moneda al aire diremos que las chances de obtener cara o seca serán de un
50 %. Si tuviéramos un mecanismo perfecto de observación, podríamos predecir
cada vez que arrojamos las moneda cual será el resultado ( si cara o seca).
Podemos decir entonces que el concepto de probabilidad aquí esta cubriendo
nuestra ignorancia en la medición por no contar con un mecanismo perfecto. En física
cuántica el concepto probabilístico es diferente. La probabilidad no cubre
falta de información sino que es una característica intrínseca de la
naturaleza. Veremos mas adelante cuando hablemos de Electrodinámica Cuántica (QED),
que un fotón dentro de un haz de luz, tiene cierta probabilidad de pasar el
vidrio o de reflejarse en el, sin ninguna explicación racional de porque
algunos pasan y otros se reflejan, cuando todos provienen de la misma fuente y
forman parte del mismo haz en las mismas condiciones. Bien esto que Einstein
nunca acepto, parecería ser como la naturaleza se comporta a nivel micro sin
importar si podemos entenderlo o no.
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Última
modificación: 12 de octubre de 2001)
--- La física cuántica casi sin
ecuaciones ---
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